jueves, 24 de noviembre de 2011

LA TEORÍA DEL FLOW DE "MIKE" CSIKSZENTMIHALYI.

Mike Csikszentmihalyi – cuyo nombre procede de San Miguel de Csik, un pueblo de Transilvania – pasó su infancia y adolescencia en Italia. En el País de la Bota”, su padre era, en ese tiempo, embajador de Budapest en Roma. De familia aristocrática – lo sabemos por la “i” final en su apellido –, el mundo lujos de la infancia de Mike, quedó truncada a causa de la Segunda Guerra Mundial. Y, para colmo de males, en 1948, J. Stalin se apoderó de Hungría, su país de origen, con lo cual su padre abandonó la embajada. Como consecuencia, se convirtieron en extranjeros desplazados en Italia. Como corolario, el mobiliario familiar acabó en museos de Belgrado y Zagreb.

A Mike (como le llama su amigo M. Seligman), esta experiencia le marcó mucho. Veía cómo muchas personas, a raíz de esos acontecimientos, se hundían en la desesperación, la soledad y el desaliento, mientras que otras, en las mismas circunstancias, “irradiaban integridad, buen humor y determinación entre las ruinas”, según describe M. Seligman (1998:160). Todo esto, a Mike le despertó una profunda curiosidad. Y, a fin de dar con una posible explicación, trató de encontrar la respuesta a sus inquietudes, principalmente, en la Psicología. 

A raíz de todas estas experiencias, trató de unificar el significado de estos temas vitales, por así decirlo, para tranquilizar su conciencia, lograr que su mente estuviera en armonía y hacer todo lo posible para que la vida sea agradable y con significado positivo, con propósito. Para ello, empezó a estudiar filosofía, historia y religión, entre otras disciplinas. Influenciado, sobre todo, por Karl G. Jung, tiempo después, emigró a USA a estudiar psicología. En un principio, pintó, esculpió y llegó a escribir para el New Yorker, en inglés. Finalmente, se doctoró. Con bases teóricas que sustentaran su trabajo, inició su trabajo orientado a descubrir la clave para obtener de forma científica lo mejor del ser humano. Ya que “quería comprender qué es y de qué podía tratarse”, le dijo una vez a M. Seligman.

A juicio e Seligman,la contribución más importante de Mike a la psicología es el concepto de “flujo”. La “Teoría del Flow” que bien se podría llamar “Autotelismo” es “la Psicología de las Experiencias Óptimas" o, lo que sería más o menos lo mismo, “una Psicología de la Felicidad Cotidiana”. La Teoría del Flujo es, por decirlo así, la Tesis Doctoral de Mihaly. Dice: “mi trabajo sobre la experiencia óptima comenzó con mi tesis doctoral, que era un estudio sobre cómo creaban una pintura los artistas jóvenes”, (2010:359).


En un sentido moral, el autotelismo (la obra es un fin en sí misma) es un anti-maquivelismo (el fin justifica los medios), por cuanto enfatiza el proceso más que el resultado.

Esta Teoría ha sido desarrollada, principalmente, por Mihaly Csikszentmihalyi, psicólogo y catedrático de neurociencias de la Universidad de Stanford. Como él mismo relata, investigó a grandes grupos de artistas con el fin de “estudiar la variedad de experiencias que eventualmente llegaron a conocerse como flujo”. Uno de los primeros visos de la teoría del flujo, fue publicado, por primera vez, en Journal Of Humanistic Psichology y, posteriormente, en el libro Beyond Boderedom and Anxiety (Csikszentmihalyi, 1975).  En sus propias palabras: “el primer libro que describía directamente la experiencia de flujo fue Beyond boredom and anxiety" (Csikszentmihalyi, 1975).

Desde sus orígenes, hasta la fecha, la teoría del flujo está constantemente renovándose. Mike y su equipo de investigadores-colaboradores de muchas partes del mundo, han entrevistado a miles de personas de todas las edades y de condiciones en diferentes partes del mundo, con el propósito de que describieses sus máximas gratificaciones o sus mejores momentos en la vida. Sus resultados, empírica y experimentalmente, han sido documentados y están comprobados en la práctica histórico-social y cultural. Durante muchísimo tiempo, Mihaly Csikszentmihalyi (1990) se dedicó a estudiar a personas “expertas” en sus actividades preferidas o favoritas. 

¿Qué era lo que más le llamaba la atención? Lo que le interesaba era cómo estas personas se implicaban y se concentraban totalmente en lo que hacían, hasta quedar absortos. Las características de estas personales es que, por así decirlo, se sumergían en las profundidades de la tarea que estaban realizando que nada más parecía importarles en ese momento. Lo que hacían era, en sí mismo, tan gratificante, tan satisfactorio, que por eso lo hacían. Es decir, por la calidad de la experiencia como tal. La justificación de su trabajo era el trabajo mismo. Lo que hacían, era por “la expectativa de alcanzar un estado-meta que actúa como recompensa para la acción” (Csikszentmihalyi, 1998:20). Las razones se hallan en la actividad misma; las recompensas se derivan de la acción misma: hacer por hacer.

Hasta antes de M. Csikszentmihalyi, la mayoría de de los teóricos se interesaban, básicamente, por dos cosas:

1) Las causas que provocaban y

2) las consecuencias de la conducta intrínsecamente motivante.

En cambio, a Csikszentmihalyi, se interesaba “por el modo en que se sentían las personas motivadas. Dice: “mi principal foco de atención era la calidad de la experiencia subjetiva que determinaba una conducta intrínsecamente motivante. ¿Cómo se sentían las recompensas intrínsecas? ¿Por qué eran recompensantes? Con el fin de dar respuesta a estas preguntas, él y sus estudiantes, primero de la Universidad de Lake Forest College y, después, de la Universidad de Chicago, entrevistaron a más de doscientas personas que, presumiblemente, “fluían” en sus actividades, es decir, que se lo pasaban bien. Sin importar si recibían o no algo a cambio, como pago por su agotador trabajo y, a veces, poco reconocimiento por parte de los demás. En el largo listado había atletas amateurs, ajedrecistas, escaladores, bailarines, jugadores de baloncesto, músicos, entre otros. El objetivo era “hallar la forma en que tales personas describían la actividad cuando estaban en pleno apogeo” (Csikszentmihalyi, 1998:23). De los resultados de estos estudios, surgió la primera declaración coherente sobre el flujo (Csikszentmihalyi, 1974, 1975, 1975b).

Csikszentmihalyi (1975) estudio la naturaleza esencial del disfrute o “flujo”, identificando:

1. Los componentes esenciales o rasgos fenomenológicos que caracterizan al estado de flujo,

2. La naturaleza de la actividad que se ejecuta durante la experiencia y

3. El grado de flujo experimentado por los individuos.

En su estudio, se centró, primero en la condición subjetiva, y no en el contexto, identificó similitudes tanto en el entorno laboral como en el lúdico que elicitaban, es decir, que favorecían o provocaban el estado de flujo. Su finalidad: “comprender tan exactamente como me fuese posible cómo se sentían las personas cuando más disfrutaban de sí mismas y por qué”, expresa (1990:16) No le interesaba tanto qué ni cómo una persona hacía lo que hacía, como saber por qué lo hacía. Pero lo que verdaderamente le llamaba más la atención era saber qué sentían o cómo vivían subjetivamente la experiencia de realizar o ejecutar tal o cual acción. Es decir, lo que le interesaba, más que cualquier otra cosa, era la calidad de la experiencia o, lo que es igual, qué recompensas psíquicas les reporta llevarlas a cabo. En otras palabras, quería averiguar cuál era la causa o la fuente que motivaba intrínsecamente a estas personas. Para ello, centró el foco atencional en los factores implicados en las consecuencias o efectos, más que en las causas. Así, pues, de sus relatos de cómo se sentían, elaboró su Teoría del Flujo.

Una de las "novedades teóricas" de la teoría del flujo “consistió en identificar, a lo largo de diferentes actividades, una experiencia común que los entrevistados sentían como autotélica, o recompensante en sí misma. Eventualmente denominamos flujo a esta experiencia. El término había sido usado como metáfora por algunos entrevistados al describir sus sentimiento mientras ejecutaban sus actividades favoritas” (Csikszentmihalyi, 1998:23). Habían preferido usar el término “flujo” en vez del de “experiencia óptima”, aunque reconoce que esta última nominación es la más correcta y apropiada.

Mihaly Csikszentmihalyi estudio e investigó a un gran número de personas aficionadas a diversas actividades, sobre todo actividades creativas y desafiantes, con el fin de entender y comprender la dinámica de la experiencia interna cuando las cosas “marchan sobre ruedas”, y cómo afectan los estados óptimos de conciencia cuando las cosas van bien. En este tipo de actividades, las personas describen el estado óptimo como aquel que produce disfrute o “flujo”, o sea: “un estado en el que están absortos en sus actividades y en el que las acciones siguen a los pensamientos sin interrupciones”, según Reed Larson (1998:162).

“Los artistas que observé – dice – dedicaban diariamente innumerables horas a pintar o esculpir con gran concentración. Obviamente disfrutaban inmensamente con su trabajo y lo consideraban como lo más importante del mundo. Y sin embargo, era típico que un artista perdiera todo el interés por una obra a la que había dedicado tanto tiempo y esfuerzo, una vez que ésta estuviera concluida”. Mientras las estaban realizando, se implicaban hasta quedar completamente absortos en cuerpo y alma y, después, parecían olvidarse del tema. Al parecer, lo que les interesaba era el placer o el disfrute que les provocaba el proceso de realización de su obra lo tanto como el hecho de verla terminada. Su principal motivación de su actos, asombrosamente, no tenia por finalidad la esperanza de que, un día, pudieran enriquecerse o ser famosos, es decir, no tenia causas extrínsecas detrás de su praxis artística, como conseguir grandes sumas de dinero, reconocimiento social o cualquier otra forma de recompensa material. Resultaba que la principal razón de llevar a cabo este tipo de actividades era sentir la emoción de darles forma como, a lo mejor, sintió el mítico Pigmalión.

¿Qué es lo que hace agradable una experiencia? Los rasgos de la experiencia de flujo, surgen del análisis de cuando la gente reflexiona acerca de cómo se siente cuando su experiencia es positiva. Para saberlo, “les pedimos – dice – que describieran cómo se sentían cuando sus vidas estaban en apogeo, cuando lo que hacían era lo más agradable” (Csikszentmihalyi, 2010:81). “Cuán parecida era la descripción de las diferentes actividades, cuando éstas iban especialmente bien” (Csikszentmihalyi, 2010:81-82). Tras descubrir qué se sentía en una situación o actividad que era intrínsecamente motivante exploraron las características de esas actividades que proporcionaban recompensas intrínsecas. Y resultó que todas estas características, más o menos, tenían patrones comunes que las diferenciaban del resto de las actividades ordinarias de la vida cotidiana. Y, no sólo eso: lo que corroboraran fue que no solo el juego, el ocio y las actividades creativas generaban flujo, sino que es posible extraer recompensas de cualquier actividad, incluido el trabajo, simplemente ateniéndose a una serie de “reglas”.

A. Maslow, en cambio, no menciona si para vivir las experiencias-cumbres se necesita cierto “perfil de personalidad”. No menciona si, por ejemplo, todas las personas manifiestan tener la misma propensión a estar intrínsecamente motivadas o si para disfrutar del arte, pongamos, se necesitaba nacer un artista. El trabajo de Maslow es, por tanto, de naturaleza ideográfico y teórico-reflexivo. No profundizó en las implicaciones empírico-prácticas de su idea.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Muy interesante este artículo. Creo que la los estudios de Csikszentmihalyi van a ser clave en los trabajos posteriores sobre motivación humana.
p. D.: Muy interesante tu página, aunque si me permites, el widget de la música no lo veo muy pertinente ya que es poco discreto si miras la pagina en una biblioteca o cuando necesitas silencio. Debería ser una propuesta, no una obligación :)

Alfonso Peralta Nava. dijo...

A todas las personas que, con frecuencia, visitan esta página, les doy profundamente las gracias, ya que hacen que tenga sentido todo el esfuerzo dedicado...

Por otra parte, quiero mencionar que los errores se deben a mi "humanidad", es mi deseo ofrecerles un trabajo de calidad y, en ese sentido, aprecio mucho sus atinados comentarios...

En cuando a la música, la idea es hacer un "mix" de gustos musicales y, acerca de escucharla en lugares públicos o privados, cambiaré el formato para que en cuanto inicio, no se escuche la música, ok... Paciencia...